Reportaje sobre el impacto transformador que ha tenido Radio Triunfo en la visibilización y el empoderamiento de las mujeres chumbivilcanas, a través de programas especializados, campañas contra la violencia de género y el impulso al liderazgo femenino en comunidades rurales.
En las altas montañas de Chumbivilcas, donde el cielo parece rozar las cumbres de los cerros sagrados y el viento carga los susurros de generaciones de mujeres silenciadas, se está produciendo una revolución silenciosa. A través de las ondas de Radio Triunfo 98.9 FM, las voces femeninas de esta provincia cusqueña, tradicionalmente relegadas al ámbito doméstico, están encontrando nuevos espacios de expresión y poder, transformando profundamente las dinámicas de género en una de las zonas más tradicionales del Perú andino.
«Antes, las mujeres solo hablábamos en la cocina o en el campo, entre nosotras», recuerda doña Francisca Huamaní, agricultora de 58 años de la comunidad de Llusco. «Ahora, gracias a la radio, nuestras palabras llegan a toda la provincia. Cuando hablas públicamente, ya no te pueden ignorar».
Esta simple pero poderosa observación resume el cambio paradigmático que está ocurriendo en Chumbivilcas, una provincia históricamente conocida por sus fuertes tradiciones patriarcales simbolizadas en la figura del «qorilazo», el jinete valiente y dominante. En este contexto, Radio Triunfo ha asumido un compromiso excepcional con la equidad de género, transformándose en catalizador de nuevas realidades para las mujeres rurales.
De objetos a sujetos informativos
El primer paso en esta transformación fue modificar radicalmente la representación mediática de las mujeres chumbivilcanas. Tradicionalmente, los medios locales las presentaban principalmente como víctimas de violencia, beneficiarias pasivas de programas sociales o simples acompañantes decorativas en eventos folklóricos. Radio Triunfo rompió con este paradigma al implementar una política editorial que posiciona a las mujeres como protagonistas activas y fuentes expertas en todos los ámbitos de la vida provincial.
«Nos propusimos que al menos el 50% de nuestras fuentes informativas fueran mujeres», explica Julia Flores, directora de noticias. «Al principio fue difícil porque incluso algunas mujeres líderes se mostraban reticentes a hablar públicamente. Pero persistimos, y ahora es normal escuchar a campesinas expertas opinando sobre técnicas agrícolas, a artesanas analizando políticas de desarrollo económico o a maestras bilingües evaluando reformas educativas».
Esta decisión editorial ha tenido un impacto profundo. Por un lado, ha proporcionado a la audiencia modelos femeninos diversos y empoderados, rompiendo estereotipos limitantes. Por otro, ha legitimado el conocimiento y la experiencia de las mujeres en ámbitos donde tradicionalmente su voz era desestimada.
«Warmi Rimay»: Un espacio propio
El programa emblemático de esta nueva visión es «Warmi Rimay» (La Palabra de la Mujer), emitido tres veces por semana en horario estelar y conducido íntegramente por un equipo de mujeres locales. Este espacio aborda temáticas relevantes para las chumbivilcanas desde su propia perspectiva: derechos sobre la tierra, salud reproductiva, emprendimientos femeninos, violencia doméstica, participación política y preservación de saberes tradicionales, entre muchos otros.
«No queríamos crear un ‘programa femenino’ en el sentido tradicional, limitado a temas de cocina o belleza», aclara Sonia Quispe, coordinadora de «Warmi Rimay». «Buscamos un espacio donde las mujeres pudieran discutir todos los asuntos que afectan sus vidas, desde la política agraria hasta la violencia obstétrica, pasando por estrategias de comercialización para sus productos artesanales».
El formato del programa privilegia la participación directa de las oyentes a través de llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp. Esta interactividad ha creado una verdadera comunidad de mujeres que comparten experiencias, conocimientos y estrategias de resistencia y desarrollo. Para muchas, especialmente aquellas que viven en comunidades aisladas, esta red representa su principal contacto con otras mujeres fuera de su entorno inmediato.
«Antes me sentía sola con mis problemas», comenta Luzmila Ccahuana, oyente regular de la comunidad de Quiñota. «Cuando escuché en la radio a otras mujeres contando situaciones similares y compartiendo cómo las enfrentaron, me di cuenta de que no estaba loca ni era la única. Eso me dio fuerza para buscar soluciones».